Los cuidadores de personas mayores dependientes tienen mayor probabilidad de desarrollar estres cronico

“Un cuidador que se ocupe de un mayor dependiente con deterioro cognitivo, si no pone en práctica estrategias útiles para afrontar mejor los problemas que produce esta actividad día tras día, tiene una alta probabilidad de desarrollar estrés crónico, ya que es una tarea difícil que ocupa gran parte del tiempo del cuidador y se puede prologar durante mucho tiempo”. Esta es la realidad que Rosario Muñiz, psicogerontóloga del grupo sociosanitario Igurco, presenta esta tarde en Bilbao con motivo de su conferencia titulada ‘Técnicas de afrontamiento del estrés’, dirigida a cuidadores de personas mayores dependientes con deterioro cognitivo.


“Cuando las situaciones de estrés se repiten y no se ponen los medios para controlarlas, surge el estrés crónico. Éste repercute en la práctica totalidad de las esferas de la vida del cuidador”. Así, entre las consecuencias físicas “se pueden citar la hipertensión arterial, problemas del corazón y mayor facilidad para contraer gripe o resfriados”.

En la esfera psicológica del cuidador, “el estrés crónico puede devenir en depresión, ansiedad, ira, irritabilidad, problemas de sueño, falta de energía, etc.”. Además, esta situación puede dar origen también a trastornos de tipo alimentario, “bien por falta de apetito o por lo contrario, con ingestas muy superiores a las necesarias”. Incluso “la memoria o la atención” se ven afectadas.

Las relaciones del cuidador con su entorno social también sufren las consecuencias de este problema, ya que “tiende a vivir en un mayor aislamiento y soledad –debido a la demanda de atención y tiempo que precisa el cuidado del mayor dependiente- y suele perder el interés por gran cantidad de temas y personas conocidas”.

 

Las situaciones estresantes originan ‘pensamientos automáticos’

Tal y como pone de manifiesto la experta, “en este tipo de situaciones, a los cuidadores, les llegan en determinados momentos estímulos externos que en muchos casos pueden ser estresantes, como los problemas de comportamiento”. Las situaciones se pueden controlar cambiando nuestra reacción ante ellas.   La forma de afrontar estas situaciones afecta a nuestros sentimientos y a nuestra conducta. Tanto los comportamientos como las emociones negativas viene determinados por las llamadas “distorsiones cognitivas, que son aquellos pensamientos automáticos, de los que apenas somos conscientes, que cuando son negativos y no se ajustan a la realidad contribuyen  a producir estrés,  y otros trastornos emocionales”.

Por ello, Rosario Muñiz aboga por una correcta formación para hacer frente a este problema: “Ante estas situaciones, el cuidador debe estar correctamente formado y preparado para poder identificar las situaciones estresantes y los sentimientos negativos y desadaptados que le generan. En ese momento, el cuidador mediante un esfuerzo, apoyado en un entrenamiento diario con técnicas de relajación, debe generar pensamientos alternativos  más positivos y que conduzcan a escenarios llevaderos y con una solución constructiva al problema planteado”.

Consejos

La experta aboga por dos consejos prácticos. El primero de ellos se refiere a la realización diaria de “ejercicios de relajación durante 10 ó 20 minutos diarios. Estas técnicas deben ser enseñadas por profesionales, y se basan en ejercicios de respiración rítmica, combinar ejercicios de tensión-relajación de los músculos que propician el estado de relajación a voluntad de la persona y que favorecen de una manera positiva el control del estrés”.

La psicogerontóloga de Igurco también aconseja tener un registro diario “en un pequeño cuaderno”, donde el cuidador anote “esos pensamientos automáticos que surgen ante una situación estresante, que nos hacen sentir mal, junto con  los pensamientos positivos alternativos que se pueden poner en marcha para tratar de controlar el malestar”.

Reservar tiempo para sí: un derecho del cuidador

Asimismo, recalca la importancia de que el cuidador no renuncie a su tiempo libre ni a las actividades que le son placenteras. “Tener tiempo para sí mismo es un derecho del cuidador y no debe renunciar a él. Es muy importante para llevar una vida equilibrada y que la actividad de cuidados sea llevadera y no afecte a la salud”.

Además, “se debe elegir actividades agradables y sencillas de la vida cotidiana que se puedan aumentar con el paso del tiempo, y que se puedan compartir con amigos, familiares e incluso con la persona que se cuida, como tomarse un café, escuchar música, conversar un rato con un amigo o una amiga, pasear por algún entorno bonito, etc.”, concluye Muñiz.

Objetivo: manejar las situaciones potencialmente estresantes

El objetivo de la conferencia es “aprender a manejar las situaciones potencialmente estresantes derivadas de los problemas de comportamiento que suelen presentar las personas mayores dependientes con deterioro cognitivo, ya que es un problema real, con importantes consecuencias en la salud del cuidador y, por consiguiente, en la atención de la propia persona mayor”.

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