Jueves, 14 de Junio de 2007 20:25
Escrito por Intergeneraciones
“Me di cuenta de que con mi edad podía servir para algo y para alguien”.
A pesar de que dice seguir sintiéndose “totalmente joven”, también es consciente de que “llega un momento en que la sociedad te quiere jubilar y te jubila”. Cuando a Eduardo Fajardo le llegó este momento cogió sus bártulos y se trasladó a Almería, tierra que conocía bien por las películas que había hecho aquí. Un buen día coincidió con el que era presidente de la FAAM, Matías Fernández, y le propuso que le llevara al “mundo de los discapacitados”. Entonces comenzó todo.
Comenzó a hacer teatro cuando aún no tenía 18 años y ya lleva más de 60 de carrera. Un total de 183 películas, 75 obras teatrales y no menos de 2.000 intervenciones en televisión, tanto en América como en España, lo avalan. Triunfó en una época difícil; la popularidad y la fama de entonces las ha suplido, a sus 82 años, por las felicitaciones que recibe de su entorno más cercano y el reconocimiento de los que saben apreciar el valor de lo que hace. Asegura que en Almería ha encontrado “lo que necesitaba” y que por eso su casa está en esta tierra.
“Me di cuenta de que con mi edad podía servir para algo y para alguien”, relata Fajardo. Su causa, a la que se dedica de modo altruista, le hace estar vivo y sacar fuerzas incluso ahora que asegura no tiene todas las que desearía. Según el actor, en principio “era difícil encontrar la disposición para hacer teatro en estas personas”, pues “sus mentes no están cultivadas”, pero las ganas que ponen pueden con cualquier barrera e impedimento. De hecho, algunos de los actores del grupo trabajan hoy día con soltura y sus progresos son sorprendentes. La experiencia de uno de ellos, Eduardo Verdejo, es un claro ejemplo de esta superación. Antes de conocer a Eduardo Fajardo este joven en silla de ruedas y que había sido ciclista no encontraba sentido a la vida, “no admitía verse así”, cuenta Fajardo. A pesar de no tener ninguna preparación, comenzó a hacer teatro alentado por el veterano actor y hoy día se desenvuelve con arte y gracia encima de las tablas. “El teatro nos enseña a ser seguros en la vida”, sentencia Fajardo.
Un mensajeEl trabajo que presenta este año Eduardo Fajardo está cargado de mensaje. Al que nos aporta el propio proyecto y que emana de la gran labor que realizan los discapacitados, se une el del entremés que protagoniza. “Somos dos hombres mayores con vigor y ganas de hacer cosas”, explica el actor. Para él, la edad no es impedimento y asegura que estará dando guerra “hasta que el cuerpo aguante”, eso sí, en Almería, que es donde ha encontrado el calor humano que necesitaba. Del mismo modo, cree que la amistad no tiene que ver con la edad, sino con la afinidad. “Las personas somos afines o no lo somos. Yo tengo buenos amigos jóvenes”, comenta.
En un momento de la entrevista suena el móvil del actor. Una de sus hijas le llama desde América, tierra en la que ha pasado algunos años de su vida. Fajardo explica que su familia se preocupa por él, al encontrarse solo en Almería. A pesar de las insistencias para que se instale cerca de sus seres queridos, él asegura que su casa está aquí, lugar donde ha llenado su vacío, donde la gente le conoce y le saluda por la calle. Conoció Almería en la década de los 60, en pleno apogeo del western, y en esta etapa de su vida ha fijado residencia en la provincia, actualmente en Huércal de Almería.
La provincia ha reconocido la labor que realizó Fajardo como contribución a cimentar la vocación cinematográfica de esta tierra. Así, el Festival de Cortometrajes ‘Almería en corto’ le concedió el galardón ‘Almería, tierra de cine’, entregado también a Gil Parrondo, Romero Marchent, Sergio Leone (a título póstumo), Franco Nero, Úrsula Andrés, Giuliano Gemma, Claudia Cardinale y Raquel Welch.
Un enamorado del teatroEduardo Fajardo nació hace ahora 82 años en Mosteiro, Pontevedra. Cuenta con una fructífera carrera como actor de cine, televisión y teatro. Sus interpretaciones en España, algunas de ellas en Almería, se completan con las que el actor realizó en Méjico, donde paso unos diez años de su vida. A pesar de sus triunfos en el cine, para Fajardo sólo el teatro aporta esa “categoría” de la que carecen tanto la televisión como el cine. Es un enamorado de este género y por eso, a sus 82 años, ha vuelto a subirse al escenario. “La televisión te da popularidad, el cine popularidad y fama, pero el teatro aportar jerarquía y categoría”, señala el actor y director.
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